La agricultura y la seguridad alimentaria están expuestas al aumento de los desastres naturales, lo que ha causado pérdidas estimadas en US$ 3,26 billones en los últimos 33 años. Un informe de la FAO revela cómo las tecnologías digitales mejoran la vigilancia y la respuesta ante riesgos, permitiendo evaluar los impactos de los desastres en la producción de alimentos y la nutrición. Innovaciones que ayudan a transitar de una gestión reactiva a una resiliencia proactiva mediante sistemas de alerta temprana.
Agricultura y alimentación
La iniciativa “Explorar Transforma”, coliderada por el PNUD, invita a descubrir sabores locales y aprender sobre alimentación saludable y sostenible. Presente en seis municipios de Cuba, este proyecto promueve sistemas alimentarios equitativos a través de la educación, juegos y estrategias de venta para conectar producción, nutrición y un consumo responsable.
Desde 2022, el proyecto Q’anil del PMA ha alcanzado a más de 6,000 hogares en Guatemala. Una iniciativa que impulsa huertos periurbanos, forma tanto a personal que monitorea el clima como a brigadas de nutrición, además de impulsar emprendimientos comunitarios.
El PNUD promueve la gestión sostenible de la Amazonía peruana. Un proyecto que involucra a todos los actores -desde el Ministerio de Medioambiente a indígenas– en la transformación del paisaje mediante modelos productivos que evitan la deforestación y conservan ecosistemas.
En 1945, 42 países —19 de ellos de América Latina y el Caribe— se unieron para crear la FAO con la misión de poner fin al hambre y garantizar el derecho de todas las personas a una alimentación adecuada. Hoy, la FAO sigue siendo un aliado clave para transformar los sistemas agroalimentarios hacia una mejor producción, mejor nutrición, mejor medio ambiente y una vida mejor.
El terreno volcánico de Lanzarote (Islas Canarias) parece árido, pero los agricultores cultivan productos como uvas, batatas y fresas. Tras las erupciones de 1730–1736, los locales se adaptaron con técnicas de acolchado con ceniza y arena que conservan la humedad y enriquecen el suelo. En La Geria, las vides prosperan en huecos volcánicos protegidos por muros de piedra. Estas prácticas hicieron que Lanzarote haya sido reconocido por la FAO por su agricultura sostenible y biodiversidad.
En Santa Fe, Bolivia, varias mujeres lideran emprendimientos cafeteros combinando cultivos sostenibles amazónicos con la preservación del bosque. Un sistema que fortalece la economía local y la nutrición familiar.
José Manuel, productor de café, participa en el Proyecto Territorios Productivos Sostenibles del Banco Mundial. Una iniciativa gracias a la cual puede hoy continuar con sus prácticas ancestrales de siembra cafetera.
Junto al proyecto +Algodón de la FAO y del gobierno brasileño, una empresa colombiana fortalece la cadena de valor del algodón en el país a través de la circularidad ambiental. ¿El objetivo? Volver a producir hilos de algodón local de manera sostenible.
Aunque la población rural es quien produce la mayor parte de nuestros alimentos, también es la que con más probabilidad pasa hambre; alrededor del 32 % sufre inseguridad alimentaria, frente al 24 % en las zonas urbanas. Gracias a los siguientes siete logros, el FIDA crea sistemas agroalimentarios que nutren y ayudan a sostener comunidades rurales.
Se estima que 673 millones de personas pasan hambre, mientras que la obesidad y el desperdicio de alimentos revelan profundos desequilibrios en el sistema agroalimentario mundial. Un sistema cada vez más presionado por los conflictos, el cambio climático, las crisis económicas y la desigualdad. Transformar estos sistemas para que sean más sostenibles, equitativos y resilientes requiere una acción urgente y colaborativa entre países, sectores y generaciones.
Juntos podemos crear un futuro alimentario mejor y más sostenible para todos. Haz del Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre), TU día.
Perú es un destacado productor de café y cacao a nivel mundial. Se trata de cultivos, que en manos de pequeños agricultores andinos, sostienen a más de 300.000 familias. El cacao ha crecido como alternativa a la coca, pasando de 41.000 hectáreas en 2000 a los 177.000 actuales. Sin embargo, ambos sectores se enfrentan a la baja competitividad, prácticas tradicionales de bajo rendimiento, deforestación, precios volátiles y a una población agrícola envejecida con limitado acceso a capacitación y financiamiento.
Ecuador lidera la producción sostenible de café gracias a una alianza con la empresa Lavazza y el PNUD. Sus agricultores amazónicos cultivan el primer café certificado “libre de deforestación”, restaurando tierras y mejorando rendimientos. Una iniciativa que aumenta ingresos, empodera a mujeres, protege la biodiversidad y fortalece metas climáticas nacionales mediante la colaboración público-privada.
Durante la COVID-19, tras la pérdida del trabajo, muchas familias desearon poder contar con su propia producción de alimentos. En ese contexto, el PNUD en México, con el apoyo de la Fundación W.K. Kellogg, ha impulsado la crianza de aves para asegurar esa disponibilidad de alimentos. Este es el caso la gallina criolla, hoy recurso clave para fortalecer las economías familiares.
Durante más de cuatro décadas, Seuy ha cosechado arroz en Camboya con métodos tradicionales. Hace cuatro años, las fuertes precipitaciones devastaron sus arrozales. Fue entonces cuando Seuy se unió al proyecto de la FAO ‘Promoción de medios de vida resilientes al clima en comunidades arroceras’. Una iniciativa que le proporcionó semillas de alta calidad y capacitación en prácticas agrícolas sostenibles. Como resultado, sus rendimientos se han duplicado, permitiéndole vender tanto arroz como semillas.








