Con el objeto de evaluar el entorno para los negocios en cada economía, el Banco Mundial ha elaborado el informe "Doing Business 2020", donde se pueden conocer las reglamentaciones que se aplican en 190 economías.
Agricultura y alimentación
El mundo está prestando más atención al problema de la pérdida y el desperdicio de alimentos. Se consumen recursos para su producción, pero no se utilizan. Entretanto, muchos millones de personas pasan hambre o están malnutridas. Muchos países ya están tomando medidas.
Hay suficiente comida para alimentar a todas las personas del mundo, pero una de cada nueve se acuesta con hambre todas las noches. Mientras, un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se desperdicia cada año. #StopDesperdicio
Las Comoras importan alrededor del 70% de sus alimentos, y la mitad de la población no tiene lo suficiente para comer. Gracias a un programa de la FAO, unos 400 campesinos han creado grupos dedicados a la avicultura y más de 250 gallineros.
Las mujeres rurales cuentan con unos conocimientos, unas habilidades y una experiencias únicas que son cruciales para promover prácticas sostenibles y combatir los efectos perjudiciales del cambio climático. El empoderamiento económico de las mujeres rurales, como las que se mencionan en este artículo, es fundamental para garantizar la prosperidad de las familias, las comunidades y las economías nacionales. Gracias a su trabajo, pueden mantener —y mejorar— la educación de sus hijos, la salud en sus hogares, la seguridad alimentaria y la nutrición, y son, por consiguiente, indispensables en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La FAO está intentando ayudar a algunos países de América Latina y el Caribe a proteger a un pilar de su alimentación y su economía, el banano. Luchan contra la propagación de un hongo que afecta la producción de muchas variedades de bananos, incluyendo la Cavendish, una de las más populares en el mercado mundial, producción de la que dependen los medios de vida de millones de personas.
Gracias a una formación sobre apicultura de la FAO, el somalí Hassan Muhumed Abdilaahi ha conseguido producir 2000 kilogramos de miel cada año, frente a los 30 que producía en 2013, antes de realizar el curso. En Somalia, con una fuerte cultura ganadera nómada, tradicionalmente se consideraba que el negocio de la miel era poco rentable, pero Hassan ha demostrado lo contrario. En la actualidad, Hassan imparte además cursos a jóvenes interesados en dedicarse al jugoso negocio de las abejas.







