El calor extremo representa una amenaza para los sistemas agroalimentarios, afectando cultivos, ganado y pesca - poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los medios de vida. Un nuevo informe de la FAO y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) alerta de que las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas debido al cambio climático. Hoy más que nunca, se debe fortalecer los sistemas de alerta temprana y aplicar políticas más eficaces para proteger a poblaciones vulnerables.
Agricultura y alimentación
Los pastizales suelen aparecer como paisajes idílicos, con alpacas o bisontes, pero su realidad es bastante más compleja. Son ecosistemas donde interactúan tierra, animales y las comunidades que los cuidan. En este Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, se busca visibilizar su importancia y el papel de quienes dependen de ellos. Y para ello, la FAO te presenta cinco conceptos básicos para comprender mejor estos entornos y su relevancia global para la sostenibilidad y la seguridad alimentaria.
Rita comenzaba cada día caminando tres kilómetros para buscar agua, mientras cuidaba a sus hijos y cultivaba en condiciones de sequía. Todo cambió con una presa construida por la FAO junto con el gobierno de Angola y con la Unión Europea. Gracias al riego permanente, ahora produce más, vende excedentes, cubre gastos escolares y aplica nuevas técnicas agrícolas.
En el Perú, aunque el café y el cacao generan oportunidades para más de 300.000 personas, la calidad de vida de los productores no mejora. Para cambiar esta situación, el PNUD impulsa tanto mejoras en el acceso a servicios sociales en áreas cafetaleras, como el reforzamiento institucional de las organizaciones agrícolas.
Desperdiciamos más de 1.000 millones de toneladas de alimentos al año; el equivalente a 1,3 comidas por cada persona en el mundo que pasa hambre. Esto no solo supone un enorme despilfarro de los recursos necesarios para producir, procesar y transportar esos alimentos. También es un factor del agravamiento del cambio climático: hasta un 10 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero proviene de alimentos que al final son desperdiciados.
La financiación específica orientada a la nutrición puede maximizar su impacto cuando se integra en programas más amplios —como la agricultura, el desarrollo rural o el clima—, y cuenta con objetivos nutricionales claros, datos de seguimiento y enfoques adaptados al contexto local. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) destaca que dirigir recursos hacia proyectos dirigidos a la nutrición, priorizar a las poblaciones vulnerables, y coordinar acciones entre sectores permite mejorar los resultados de manera más eficaz y sostenible. Además, movilizar cofinanciación y alianzas amplía el alcance de las inversiones, mientras que una mejor focalización evita la dispersión de recursos y potencia beneficios que van más allá de la nutrición, como mayores ingresos, resiliencia y seguridad alimentaria.
En Venezuela, el banano ha sido durante generaciones un símbolo de sustento y tradición. Pero en 2023, el hongo Fusarium raza 4 tropical (R4T) llegó a las zonas productoras y provocó una emergencia fitosanitaria. Esta devastadora enfermedad puede permanecer en el suelo durante más de dos décadas, poniendo en riesgo la producción y el sustento de quienes dependen de este cultivo. Con el apoyo de la FAO, los agricultores están aprendiendo a controlarla y ayudando a recuperar la producción.
En Madagascar, la FAO y el Banco Mundial certifican de la tenencia de tierras con un documento generado digitalmente que sustituye formatos antiguos y obsoletos. En un país donde el 85 % de la población depende de la tierra para subsistir, esta innovación da a los agricultores seguridad jurídica, reduce conflictos, agiliza trámites, reduce costos y facilita inversiones y créditos.
En Guatemala, el programa “Pilotas Resilientes” del PMA combina tecnología y conocimientos locales para capacitar a mujeres rurales en el pilotaje de drones para vigilar sus cultivos y anticipar amenazas. Se trata de un proyecto de innovación que mejora la seguridad alimentaria y fortalece el liderazgo femenino en ciencia, enfrentando brechas educativas y tecnológicas en zonas montañosas.
Hoy existen 1 300 millones de jóvenes en el mundo, casi la mitad en zonas rurales. A pesar de ser vitales, a menudo carecen de acceso a oportunidades que les permitan prosperar. Los programas del FIDA están impulsando su potencial con empleo, liderazgo y acceso a financiación y mercados. Invertir en la juventud rural es clave para la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible. Estas historias de éxito subrayan por qué invertir en la juventud rural es esencial para la seguridad alimentaria, el crecimiento económico y la estabilidad duradera.
En Kakheti, Georgia, la joven enóloga Sophio Khutitdze está cambiando la forma de producir uvas y vino con prácticas sostenibles. Formada en ciencias e impulsada por el amor a la naturaleza, gestiona 40 hectáreas de viñedos, donde la calidad empieza con la uva, no con la botella.Con apoyo de un proyecto de la FAO, la UE y Suecia, usa feromonas para controlar plagas, reducir pesticidas y proteger los cultivos. Hoy también comparte estas técnicas con otras bodegas que apuestan por una viticultura más segura y responsable.
Gracias a una iniciativa del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de inclusión financiera para mujeres agricultoras en Ecuador, Rocío transforma el cacao en diversos productos más allá del chocolate. Diversifica su oferta, mejora sus ingresos y planea exportar gracias a este programa que conecta donantes, prestamistas e inversionistas con pequeñas productoras y microemprendedoras.
En Costa Rica, el 32,7% de las fincas en manos de personas pertenecen a mujeres indígenas. En este país, los pueblos indígenas bribris y cabécares heredan por vía materna tierras y conocimientos tradicionales - en su cosmovisión, ellas son las guardianas de la tierra. Con el respaldo del PNUD, estas mujeres resguardan saberes ancestrales, conservan prácticas sostenibles y mantienen una estrecha relación con la naturaleza, fortaleciendo su cultura y modos de vida comunitarios - un ejemplo de la importancia del legado indígena en el desarrollo rural.
La OIT analiza las brechas entre la demanda de habilidades y la oferta formativa en la cadena de valor del café en Honduras, un sector clave para el empleo y el desarrollo rural de este país centroamericano.
Con más de 10.000 hectáreas de cultivo, exportaciones superiores a 12.000 millones de kilos anuales y 13.000 empleos en el entorno rural, el aguacate se consolida como un fruto estratégico en Guatemala con una creciente integración en los mercados internacionales.












