Mensaje del Secretario General para 2026

El discurso de odio es el primer paso en la senda de la deshumanización, una senda que conduce con demasiada frecuencia a actos de violencia, conflictos y crímenes atroces. Es una herramienta de división dirigida contra grupos concretos, entre ellos las mujeres, los migrantes, los refugiados, las personas LGBTQIA+, las personas con discapacidad y muchas otras minorías, a menudo con fines políticos.

En nuestra era digital, el discurso de odio se propaga más rápido que nunca, amplificado por plataformas no reguladas e intensificado por la inteligencia artificial. Demasiados algoritmos recompensan la indignación y la división, fomentando mentiras para conseguir reacciones de “Me gusta” y promoviendo la violencia para acumular vistas. El anonimato en línea también dificulta que los responsables rindan cuentas.

Sin embargo, hay soluciones prácticas que pueden romper este peligroso ciclo, entre ellas la educación para reconocer y rechazar el discurso de odio, el apoyo a las personas víctimas de abusos y una mayor intervención por parte de los gobiernos y las empresas tecnológicas. En virtud del derecho internacional, los Estados tienen obligaciones claras de combatir la incitación al odio y promover la inclusión, el respeto de la diversidad y la solidaridad. Al mismo tiempo, la libertad de expresión nunca debe servir de excusa para difundir mensajes nocivos.

La Estrategia y el Plan de Acción de las Naciones Unidas para la Lucha contra el Discurso de Odio marcan la dirección, mientras que los Principios Globales para la Integridad de la Información ofrecen una hoja de ruta para alcanzar un ecosistema digital más seguro y ético.

En este quinto Día Internacional para Contrarrestar el Discurso de Odio, rechacemos los prejuicios en todas sus formas y trabajemos juntos para construir un mundo basado en los derechos humanos, la dignidad y el respeto.

En virtud del derecho internacional, los Estados tienen obligaciones claras de combatir la incitación al odio y promover la inclusión, el respeto de la diversidad y la solidaridad. Al mismo tiempo, la libertad de expresión nunca debe servir de excusa para difundir mensajes nocivos.

António Guterres