Ayuda alimentaria

En Perú, el trabajo por la seguridad alimentaria de la Red de Ollas Comunes de Pachacámac y la FAO, junto con la labor de mujeres como Julia, es ya un ejemplo para toda Latinoamérica y el Caribe.


 

El río Orinoco es el hogar de una de las poblaciones indígenas más antiguas y numerosas de Venezuela. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) tiene allí uno de sus más amplios y desafiantes programas en el país. Una ingeniería logística que centra en las escuelas sus puntos de distribución, representando la forma más fiable de identificar a las familias que necesitan apoyo.

El Mercadito Nilus es una solución digital promovida por el PMA. Una plataforma que permite a escuelas ecuatorianas administrar sus inventarios, comprar alimentos a agricultores locales y diseñar menús nutritivos y de temporada. Como resultado, unos 770 productores ya venden alimentos a escuelas con los que preparan comidas para más de 30.000 estudiantes cada día.

 

Este término describe una selección de alimentos – o, en algunos casos, dinero en efectivo – que el PMA proporciona a personas afectadas por crisis. Pero, ¿cómo se decide qué incluir en estas canastas?

En Perú, la FAO impulsa "Escuelas Sostenibles". Un proyecto coordinado por docentes, madres y padres, municipalidades y agricultores para integrar menús saludables y garantizar el derecho a una alimentación adecuada de unos 1500 alumnos en 60 colegios.

Productores en Venezuela aumentan sus ingresos y plantan nuevos alimentos gracias al programa de compras locales del PMA para comidas escolares. “Venezuela nos necesita”, dice María Alejandra, la joven que coordina a estos productores en la comunidad andina Jajó. Los Andes de Venezuela proveen más del 70% de los alimentos frescos que el PMA hace llegar a 240,000 escolares del país.

Anita vive en una zona rural en el noroeste venezolano. Hoy sonríe y juega. Pero hace cuatro años, su situación era muy diferente: sufría desnutrición aguda y sus familiares temían que no sobreviviera. La intervención de UNICEF la ayudó a recuperar su salud. Hoy, Anita continúa recibiendo apoyo a través de programas de educación y protección.

Bancos de Alimentos Argentina y UNICEF llevan adelante un ambicioso programa de desayunos para promover una alimentación nutritiva para niñas y niños argentinos de uno a cinco años.

El PMA transforma vidas en el mundo proporcionando asistencia alimentaria en zonas de conflicto o apoyando el desarrollo sostenible en comunidades vulnerables. En este vídeo, el Programa te muestra el impacto de su trabajo sembrando esperanza en Colombia.

Charlotte quiere ser bailarina. Y su madre, Franyil, quiere "que siempre salga adelante". Gracias a la asistencia alimentaria del PMA, las comidas escolares alimentan este sueño y el de otros muchos niños y niñas en ocho estados de Venezuela.

En esta interesante conservación, Carla Mejía y Alexis Masciarelli  —respectivamente, oficiales regionales de nutrición y comunicaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA) — hablan sobre la situación de la nutrición en América Latina y el Caribe.

La región se enfrenta a eventos climáticos extremos, inseguridad, una lenta recuperación de la pandemia y el sobreendeudamiento - además de a conflictos armados que han disparado los precios de alimentos, combustibles y fertilizantes. Como resultado, 28,5 millones de personas pasan hambre aguda en los 13 países donde el PMA tiene oficinas. Junto a gobiernos, el sector privado y otros socios, esta organización trabaja para fortalecer la protección social para que nadie se vaya a la cama con hambre.

Ecuador: Agricultores locales que alimentan comidas escolares

En Ecuador, el 21 % de las niñas y niños de 5 a 9 años -y el 40 % de entre 10 a 14 años- van a la escuela sin haber desayunado. El PMA, en coordinación con el gobierno de este país latinoamericano, ha lanzado un programa de comidas escolares que facilita que los agricultores en zonas rurales con altos niveles de desnutrición y pobreza, provean productos frescos a las escuelas.

El PMA te presenta una iniciativa alimentaria que nace de las propias comunidades. Un servicio que, con una mirada nutricional, atiende a personas con acceso limitado a alimentos o que no cuentan con capacidad económica para adquirirlos.

Los equipos del PMA están sobre el terreno ayudando a comunidades de todo el mundo a prepararse, responder y recuperarse de las crisis. Porque un mundo sin hambre es un sueño que todos compartimos.