En 2019, el 64 % de los países en desarrollo dependían económicamente de exportaciones de bienes primarios como el cacao, el café, el algodón o el petróleo. Estos países pueden transformarse si adoptan nuevas tecnologías e innovación, reciben apoyo, y utilizan su riqueza de recursos.
Desarrollo Económico
Cada vez más personas convierten sus ideas e imaginación en medios de vida. La economía creativa es ya uno de los sectores de más rápido crecimiento en el mundo, contribuyendo con el 3% del PIB mundial. La creatividad es también un recurso renovable, sostenible e ilimitado que podemos encontrar en cualquier parte del mundo. La creatividad es la industria del mañana.
La pandemia ha provocado que mucha gente necesitada deje de recibir remesas de sus familiares. Una ayuda hoy más importante que nunca, sobre todo en zonas rurales, donde puede transformar vidas.
En un artículo previo a la Cumbre del G7, los líderes del FMI, el Banco Mundial, la OMS y la OMC afirman que no habrá una recuperación generalizada sin el fin de la crisis sanitaria y el acceso a la vacunación tanto en países ricos como pobres. Se necesita una estrategia respaldada por un financiamiento de aproximadamente $50.000 millones para vacunar a toda la humanidad.
La mayoría de la población de América Latina y el Caribe no tiene las herramientas, conocimientos y oportunidades para hacer uso de la digitalización como motor de mejora.
El aumento de las tasas de interés a largo plazo en Estados Unidos se ha convertido en el centro de las preocupaciones macrofinancieras mundiales, pero ¿por qué? El FMI te lo explica.
Inyección rápida y recuperación de América Latina y el Caribe
— Los contagios de COVID-19 están a punto de alcanzar el máximo registrado hasta ahora, advierte la OMS.
Si la pandemia se controla mediante la vacunación, el crecimiento mundial resultante será vigoroso. Esto amortizaría con creces las inversiones nacionales en la vacuna contra la COVID-19. Pero hasta que esto se logre, las políticas fiscales tendrán que seguir siendo flexibles según los sectores y economías. En este artículo, el FMI propone a los gobiernos una serie de prioridades en sus medidas para amortiguar el daño económico y de salud pública causado por esta crisis.
Aunque 2020 fue un año sumamente difícil, ha habido muchas historias de resiliencia humana, ingenio y creatividad. En este triste aniversario, el Banco Mundial no nos presenta proyectos multimillonarios, sino ejemplos del espíritu emprendedor y la innovación en el día a día que ocurren a pequeña escala, tienen un gran impacto, y en los que el propio Grupo Banco Mundial participa.
COVID-19 ha demostrado que la salud, el trabajo decente y la sostenibilidad medioambiental están vinculados.
La pandemia de COVID-19 ha supuesto un reto no sólo en nuestra vida cotidiana, sino también en la manera en que el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) trabaja con sus socios y atiende a quienes más lo necesitan. Esta emergencia ha puesto a prueba la cooperación internacional y el sistema multilateral que la sustenta, demostrando, de forma más patente que nunca, que debemos responder colectivamente y de manera más flexible e innovadora a los desafíos mundiales, hoy más complejos que nunca.
El Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) concibe y mide el progreso de forma diferente. En lugar de solo utilizar el producto interno bruto (PIB) como medida del desarrollo, clasifica a los países según su nivel de desarrollo humano: si las personas de cada país disfrutan de la libertad y la oportunidad de llevar la vida que desean. El Informe sobre Desarrollo Humano 2020 defiende que la capacidad de actuación y el empoderamiento de las personas pueden impulsar medidas para que vivamos en equilibrio con el planeta y en un mundo más justo.
Un estudio de la UNCTAD destaca varias medidas para ayudar a los pequeños agricultores del país a obtener una mayor proporción del valor de las exportaciones de maíz y respaldar los esfuerzos de reducción de la pobreza.
El impacto económico y social causado por la COVID-19 se está agravando; pérdidas de puestos de trabajo, quiebras, el enorme impacto en la pequeña y media empresa, la contracción del PIB, cambios en el comportamiento del consumidor. Una serie de repercusiones que se hacen más evidentes a medida que la pandemia se prolonga. Para amortiguar el daño que esta situación está causando, el PNUD apoya a muchos países a introducir cambios que garanticen una transición justa y equitativa hacia una economía limpia. ¿Pero cómo? Mediante la revisión de la gobernanza, la protección social y el fomento de lo digital.













